Tratamiento

Para mejorar la durabilidad de la traviesa ésta es tratada con creosota

La creosota


Desde el punto de vista de la protección y conservación de la madera, la creosota se deriva del destilado de alquitranes procedentes de la combustión de carbones grasos (hulla preferentemente) a unas temperaturas comprendidas entre los 900 y 1200 º C.

Las propiedades de las creosotas dependerán preferentemente de las fracciones de la destilación del alquitrán de hulla utilizados; se trata de un producto de color pardo oscuro a negro, con un alto grado de viscosidad, que hace necesario su calentamiento para poder ser introducida en la madera.

En la clasificación de los productos químicos protectores, la creosota se considera como un protector orgánico natural. Históricamente se comenzó a utilizar en 1.838 con una patente de D. John Bethell, en planta autoclave con sistemas de presión.

Entre las ventajas del uso de creosotas destacan las siguientes:

  • Buenas cualidades biocidas para los agentes causantes del deterioro de la madera.
  • Buena estabilidad en la madera, siendo resistente a la lixiviación.
  • Permite alcanzar altos grados de penetración y retención en la madera.
  • Presenta bajos grados de corrosión de los metales en contacto.
    • Produce una reducción del fendaje de la madera a la intemperie.

La traviesa de maderaCon anterioridad al año 1976 la creosota no tenía ninguna limitación en cuanto a su potencialidad de afección al medio ambiente o al ser humano. A partir de esa fecha la Unión Europea comenzó a establecer limitaciones en el comercio y uso de la creosota, hasta llegarse a la situación actual en la que solamente puede comercializarse la creosota con contenidos de BaP < 50 ppm. Es importante destacar que no existe ningún otro mercado a nivel mundial, incluyendo USA, donde se haya establecido ninguna limitación en el uso de la creosota o del contenido máximo de B(a)P.

Esto quiere decir que la creosota utilizada con anterioridad no se parece en nada, en cuanto a toxicidad se refiere, a la creosota actual. Respecto a este último punto, hay que destacar que a nivel nacional no hay constatación (hasta la fecha) de daños personales causados por la exposición a maderas tratadas con creosota.

Ello, no obstante, en aras de la prevención, aquellos usos en los que exista "contacto frecuente con la piel" deben evitarse.

Los usos industriales actuales de la madera tratada con creosota, como son traviesas de ferrocarril, postes eléctricos y telefonía, fines agrícolas, puertos y vías navegables no plantean ningún tipo de problema sanitario, al no estar en contacto con la población. Los otros usos de la madera creosotada, incluyendo las traviesas recuperadas, están restringidos según la ORDEN PRE 2666/2002.

La ley autoriza su uso en condiciones donde estos materiales "no se encuentren frecuentemente en contacto con la piel". La interpretación de la expresión "contacto frecuente con la piel" debe hacerse aplicando el sentido común. De hecho, una parte significativa de los usos actuales de la madera tratada con creosota no plantean ningún tipo de problema sanitario al no existir contacto con la población.

Tal es el caso de la mayor parte de usos paisajísticos y ornamentales: delimitación de parterres, contención de taludes, etc. No hay que olvidar que la madera es un bien escaso y valioso, por lo que debe considerarse cualquier medida que favorezca su reutilización, respetando, eso sí, las normas sanitarias.

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